Llamazares explotó el medio digital ofreciendo el primer mitin virtual seguido por 90 personas, lo que el coordinador general tradujo como «mil personas en la vida real». Su avatar (lo de moda que está ahora esta palabra, por obra y gracia de James Cameron) en «Second Life» no dejó de hacer campaña y partició incluso en una película en el «metaverso» del ciberespacio. El «alter ego» digital de Llamazares alcanzó gran actividad durante la campaña municipal, llegando a abrir la senda a otros partidos, que comenzaron a propulsar su imagen en redes sociales como Facebook y rediseñando la estrategia electoral de las formaciones, asentadas cada vez más en internet y sus múltiples posibilidades. En «Second Life» tuvo más éxito que en el programa «Los Guiñoles», el cual tuvo que sortear la queja amarga (y expresada públicamente) de Llamazares en 2002 porque él no tenía un «muñegote» y no podía llegar a la gente por esta vis cómica. Así que los creadores del espacio audiovisual hicieron una réplica del líder de IU. Segundo plano, sustituido por LaraEl partido de Llamazares, ya se sabe, cosechó tan malos resultados en las últimas elecciones generales, con una pérdida de 300.00 votos, que su representación en el Parlamento español se redujo a un solo escaño (y otro en Cataluña, el de Joan Herrera, por ICV). La crisis externa y el deterioro interno, con continuas disputas entre las diferentes facciones que conforman la coalición, abocaron su sustitución al frente de IU por Cayo Lara.
Tras ocho años liderando IU, Llamazares pasó a otro plano. Portavoz en el Congreso de los Diputados, su imagen y presencia mediática se redujo a niveles de partido de segunda división. Aunque sus intervenciones son constantes y es un diputado muy activo, sus minutos en los telediarios y las líneas en los periódicos van proporcionalmente asociadas a iniciativas llamativas que defienda en el Congreso o a las críticas/censuras que dirija hacia cualesquiera gestiones del Gobierno/oposición. Hasta la pasada semana.
Al saltar la noticia de que el FBI había utilizado parcialmente la imagen de Llamazares durante la campaña electoral de 2004 para retocar en un «retrato-robot» los rostros que tendrían a fecha de hoy dos terroristas -Atiyah Abd al-Rahman y el líder de Al Qaida, Osama bin Laden- parecía una broma. De hecho, el propio Llamazares adoptó tintes de humor en su declaración el pasado sábado sobre este percance poco ortodoxo. Aunque temía por su seguridad personal y confesaba que, desde luego, «no pensaba viajar a ningún aeropuerto de Estados Unidos», su preocupación y su indignación ha ido creciendo a lo largo de la semana hasta que ayer, pese a las disculpas reiteradas entonadas por el embajador en Madrid de EE.UU., Alan D. Solomont, dio una conferencia de prensa en la que puso los puntos sobre las íes al mismísimo servicio de inteligencia norteamericano.
Artículo Original: abc.es
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